Diumenge, 19 de setembre de 2021 - Edició 1151
La República

Una nueva esperanza

Estimado primo,   Como diría aquel, año nuevo, president nuevo. Puchdemón –permíteme la licencia, pero así te evito el mal trago de hacértelo leer tal y como se escribe– o […]

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Processats 30/01/2016

Estimado primo,

 

Como diría aquel, año nuevo, president nuevo. Puchdemón –permíteme la licencia, pero así te evito el mal trago de hacértelo leer tal y como se escribe– o ‘Puchdi’ –que no ‘Puchi’– ya ha agarrado con fuerza el timón del barco que nos llevará hacia Ítaca. No, no pienses que nos hemos vuelto –aún más– locos y que desengancharemos por arte de birlibirloque nuestra pequeña esquinita del resto de la península para hacer un Ulises. Aunque bien pensado, el Procés me está empezando a recordar el viajecito del héroe heleno para arribar a su paradisíaca isla…

 

No sé si lo sabes, pero nos encontramos en un “período excepcional de postautonomía y preindependencia”, que ha de culminar en la creación de una constitución catalana de aquí a un año y pico, y en la convocatoria un referéndum para votarla. Ahí queda eso. Siento decirlo, pero me parece que tu comparación de una consulta en Catalunya con otro hipotético referendo impulsado por centenares de yonquis bajo el lema “nos gusta la coca y queremos legalizarla” –qué lección de democracia!– no ha calado lo suficiente.

 

Poco más de un año para preparar a nuestro país para la “desconexión” de la madre patria. Madre mía, qué prisas! No te espantes, que te ayudaré a sacar todos los permisos necesarios para que te dejen pasar los de fronteras, o si no ¡qué narices!, hablaré con ellos directamente, que con lo pequeña que es Catalunya quizá los conozca.

 

Y en el caso de que Correos nos abandone a nuestra suerte y no te pueda seguir enviando cartas a Córdoba, podremos seguir en contacto por correo electrónico, a no ser que, como dice mi amigo Antonio, “nos desconecten el cable del internet y nos quedemos a oscuras”. Dale hueco a Margallo, que mueve un par de llamadas y nos deja a dos velas…

Sin nada más que contarte, aprovecho para enviarte un fuerte abrazo –no quiero que te violentes con tanta desconexión– y saludos para toda la familia.

Martí