Dimarts, 26 de maig de 2020 - Edició 670
La República

¡Huelga de Hambre!

Empezamos el año con la esperanza que todo fuera más justo. Con la idea que tras el 21D era la hora del diálogo desde todos los ambitos. Pero todo sigue […]

El Comunicado J Herrera
El Comunicado J Herrera 06/01/2018

Empezamos el año con la esperanza que todo fuera más justo. Con la idea que tras el 21D era la hora del diálogo desde todos los ambitos. Pero todo sigue igual desde la guarida centralista. Lo que no han podido ganar democráticamente en las urnas, tienen que seguir judicializando para vender que estan en posesión de la verdad. Por eso hay que decirle a la caverna, a la cripta de concentración que basta de mentiras, basta de falsedades, de falacias, de calumnias y patrañas.

El Tribunal Supremo justifica que el vicepresidente legítimo de Cataluña, Oriol Junqueras, siga encarcelado en Madrid por un riesgo de reiteración delictiva. ¿Exponer unas ideas políticas es delito, y pertenecer al partido más corrupto de Europa con la cúpula del PP a la cabeza y claras pruebas en su contra, tener sentenciado pero sin cumplir sentencia a un miembro de la Casa Real por estafa reiterada, etc. no son motivos delictivos? ¿No era la justicia igual para todos?

Al presidente de ERC Se le acusa de rebelión y sedición -ambos delitos que implican la aplicación de violencia, fuerza, levantamientos “tumultuario”…- y, aunque admite que Junqueras no cometió ni inspiró ningún acto violento, el texto del auto muestra la clara intención de relacionarlo cueste lo que cueste con los supuestos “hechos violentos” que afirman que ocurrieron el pasado 20 de septiembre mientras la Guardia Civil registraba la consejería de Economía o durante el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre. De hecho, los jueces del Supremo se atreven a asegurar que los votantes forzaron la policía a actuar y que los culpables finales de esta violencia serían los miembros del Gobierno catalán que llamaron a las urnas.

Además, culpan a Oriol Junqueras de haber “participado como vicepresidente del Gobierno en un plan de declaración unilateral de independencia en contra de las resoluciones del Tribunal Constitucional, y alzándose contra España, contra la Constitución, contra el Estatuto de Autonomía y contra el resto del ordenamiento jurídico, un hecho ilegítimo, gravísimo en un Estado democrático de derecho, en el que el cumplimiento de la Ley como expresión formalizada de la voluntad popular aprobada por sus representantes legítimos, y también la misma lealtad al propio sistema democrático que nos rige, imponen ciertos límites que deben ser respetados en nombre de una convivencia pacífica y ordenada “. Cuando son ellos los que han utilizado la violencia y la represión.

Ante tales consignas propagandisticas vacias de rigor, no estaría de más que Junqueras sopesase llevar a cabo alternativas diferentes en pro de su libertad, como una huelga de hambre. Igual que los otros encarcelados del Procés, Forn y los Jordis, pero singularmente el líder republicano por lo que representa para formar Govern. Como es conocido, la huelga de hambre es una herramienta de lucha no violenta, que consiste en renunciar a cualquier tipo de alimentación para reivindicar el cumplimiento de algún derecho, eliminar reglas o normas consideradas ilegítimas por la persona que la lleva a cabo. Aunque también serían capaces de afirmar que alentaría a la violencia con esa aptitud egoísta sobre su persona.

No se puede permitir, que un Estado europeo mantenga presos de esta índole, por ideas políticas. El aún presidente legítimo de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont denunció este viernes, tras conocerse que el Tribunal Supremo mantiene la prisión preventiva para Oriol Junqueras, que tanto su exvicepresidente y presidente de ERC como los 'jordis', Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, y el exconseller de Interior Joaquim Forn “ya no son presos políticos, son rehenes”. Si la Unión Europea sigue ciega, o peor aún, por el camino de la apatía democrática, más pronto que tarde se le volverá en contra.

Se debe actuar con convicción. Puede ser coincidencia, pero de aquí a escasamente un mes, se cumplen 75 años de una conocidísima rebelión pacífica. El 10 de febrero de 1943 el líder político indio Mahatma Gandhi comenzó una huelga de hambre desde su confinamiento en el palacio de Aga Khan de Pune. Las relaciones entre el gobierno colonial británico y el movimiento nacional indio se habían tensado extraordinariamente tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, ya que la toma de decisiones bélicas por parte del virrey sin consultar a los partidos políticos fue respondida con la reclamación inmediata de la salida de los británicos de la India. La historia muchas veces se repite…

JL Herrera Vega
Ciéncies de la Informació i la Comunicació
El Comunicado

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