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La República

España hace aguas

           Una vez más España queda retratada. Y esta vez la noticia viene asociada con nefastas repercusiones para la Hacienda pública y especialmente para una de […]

El Comunicado J Herrera 30/06/2018

          
Una vez más España queda retratada. Y esta vez la noticia viene asociada con nefastas repercusiones para la Hacienda pública y especialmente para una de las empresas españolas donde la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), está como máxima accionista y gestora del grupo; Navantia. Con esta naviera el Estado tenía depositada poco prudentes expectativas de generar grandes beneficios y cuantiosos puestos de trabajo para los próximos años.

Navantia es una sociedad pública dedicada a la construcción naval civil y militar creada en 2005 como resultado de la segregación de los activos militares de la empresa pública Grupo IZAR. Esta deblaque económica en la venta de armamento, en concreto la constructora naval pierde el megacontrato con Australia para la obra de nueve fragatas antisubmarino de última generación, le supone una pérdida de 22.500.000.000 de euros.

El Gobierno australiano ha decidido estrechar lazos con Reino Unido y opta por adjudicar la construcción de los buques al contratista militar inglés BAE Systems de Reino Unido. Se estima que en Australia permitirá la creación de 4.000 empleos, según Financial Times y The Sidney Morning Herald. Con lo que el contrato más cuantioso que jamas una empresa española haya firmado en el extranjero, se queda en el sueño de una noche de verano.

España daba por hecho ese pedido prácticamente sin dudarlo. Infinidad de medios de comunicación españoles hacían eco de ese triunfo. La eterna creencia de ser mejor que nadie  y airearlo como tal. Vendieron la piel antes de matar al oso. Incluso desestimaron el poder construir navíos de guerra a Brasil por ese motivo. No quisieron licitar con empresas internacionales de otros países, porque no hacía falta. Ya tenían el contrato australiano al caer.

Si la oferta que presentó Navantia hace un año para la construcción de las nueve fragatas subió varios peldaños el pasado octubre al confirmar el gobierno australiano que el sistema de combate que llevarían estas unidades sería el Aegis, lo que aventajaba a Navantia frente a sus dos máximos competidores y finalistas también en el concurso: la empresa italiana Fincantieri y la británica BAE. ¿Qué ha hecho que España pierda ese megacontrato?.

Entre otras cosas los problemas que han dado esos buques construidos prácticamente en España para ese mismo país, una vez ya estaban en el agua. Diferentes medios así lo fueron testificando. Desde fuerte cavitación en los dos buques portaaeronaves, a graves problemas de diseño, hasta vibraciones en la parte motor y averías en los mismos, etc. La amistad Britanico-Australiana ha sido el remate final a tal desaguisado.

En resumen, una vez más la credibilidad de España hace aguas, y nunca mejor dicho. No cuenta en los grandes contratos internacionales, ni navales, ni armamentísticos de peso, de los que tan orgullosa estaba en estos últimos años. Y esta vez será una empresa de Gran Bretaña, BAE Systems quien se llevara el gato al agua con esos 35.000 millones de dólares australianos que estaban en liza.

Algo parecido ha pasado con el nuevo avión de combate de 5ª generación, o Superfighter, para sustituir a los aviones con más años de servicio en los diferentes ejércitos del aire europeo. En este caso Alemania y Francia se han unido sin contar con las empresas españolas para la construcción de esos futuros cazas cuando fue Defensa la primera interesada en construirlos.

E igual con el nuevo carro de combate entre las mismas Francia y Alemania. España carece de industria de alto nivel para este tipo de proyectos. Y cuando lo hace, se ven los resultados como con el submarino S80. Lo que quiere decir que le tocará hacer como siempre, comprar esos aviones o carros de combate pasando por caja si quiere tenerlos.

La Marca España nunca se ha preocupado por alentar lo suficiente ni la investigación, ni la tecnología ni la ciencia ni nada que no tenga que ver con su cultura patria. Y confirma que no es buena compañía de viaje en alianzas con empresas y/de otros estados. Aunque todo eso ya lo sabíamos aquí desde hace mucho, mucho, tiempo…

JL Herrera Vega
Ciéncies de la Informació  i la Comunicació
El Comunicado