Divendres, 17 de setembre de 2021 - Edició 1149
La República

Tiempos de la inquisición

Hoy, mi artículo del blog lo escribiré en castellano para que los no catalanoparlantes puedan leerlo sin necesidad de insultos (no todos insultan porque hay de todo en este mundo) […]

Josep Maria Miedes
Josep Maria Miedes 17/03/2018

Hoy, mi artículo del blog lo escribiré en castellano para que los no catalanoparlantes puedan leerlo sin necesidad de insultos (no todos insultan porque hay de todo en este mundo) hacia nuestra cultura.
Me acuerdo cuando en el colegio, en clase de historia, nos dieron unas pinceladas de lo que era la Santa Inquisición. Creo que se fundó sobre el siglo XII y su misión era castigar a los herejes en Francia. Años más tarde se implantó en España, cuando todavía era Reino de Aragón para pasar a todo el territorio de la península ya en el siglo XV.
Da la sensación de que los tiempos de la inquisición han vuelto. En pleno siglo XXI. Afortunadamente no de la manera tan radical (se castigaba con la muerte en muchos casos) pero sí en forma de censura o de violencia policial legitimada.
En la jornada del referéndum del 1 de octubre (no voy a valorar si era legal o no…) la violencia sobrepasó los límites. Ya el hecho de traer a Catalunya a una pila de policías desde el resto del estado español ya era un acto casi casi de guerra. Todo era válido para impedir que se hiciera ese referéndum. Muchos heridos, denuncias, incluso con intervención de la Unión Europea.
Pero ésto no se ha detenido. La implantación del artículo 155 está provocando un ahogamiento en cuestiones económicas en todos los sentidos: hospitales, servicios…al tiempo que se hace una publicidad exterior de Catalunya muy negativa. Pero hoy he visto que hay un más allá. He leído por redes sociales  que a un actor se le va a denunciar por insultar a Dios. Como si nadie hubiera dicho alguna vez, enfadado, “me cago en D…”. Por contra, Salvador Sostres ha atacado al recientemente fallecido Stephen Hawking llamándole “patán” por haber sido ateo. Es increible que en 2018 se persiga de esta manera a los que no creen en la religión católica. 
¿Os imagináis a Pepe Rubianes, si estuviera en este mundo todavía, soportando toda esta ristra inquisidora y haciendo monólogos sobre ello? Seguramente estaría en Alcalá Meco o exiliado.
Y es que parece que la Santa Inquisición ha vuelto, en tiempos de redes sociales y revolución informática, sí. Créanselo.